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Alebrijes |
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La extensión y antigüedad de las flores hexapétalas es enorme, además de su simbolismo. Es una figura sencilla de ejecutar. Hay datos de su abundancia desde la Edad del Bronce hasta nuestros días. Pare ser una representación solar, al igual que las radiales, svásticas o trísqueles, apareciendo como símbolo protector-benefactor, grabado en casas, graneros y todo tipo de objetos ornamentales. La figura de la rosácea hexapétala en el sur de los Alpes es conocida como "Sol de los Alpes", poniendo de manifiesto su simbología de astro rey, el mismo nombre que recibe el cardo, también llamado carlín (se decía que el propio Carlomagno lo recolectaba por sus virtudes curativas para los dolores hepáticos). La flor del cardo es también un emblema solar tanto en el área alpina como en Escocia, donde es símbolo nacional. En Asturies, el signo de la hexapétala recibe los nombres de flor galana, sestafueya, incluso estrella, pero siempre con un significado solar, aunque con el paso del tiempo, tanto este signo como otros muchos van perdiendo su simbología inicial para terminar siendo un motivo decorativo. Fuera del ámbito de las estelas castreñas, las hexapétalas continuaron perviviendo en el arte popular europeo en dinteles de puertas, grabados en piedra o bien compartiendo escenario con los cruciformes en ambientes religiosos cristianos, impregnados de paganismo ancestral. En multitud de culturas se habla del carro solar; el astro rey va tirado por un carro de caballos. En las mitologías escandinavas el Día es hijo de Noche, hija del gigante Narfi y de Delling (literalmente alba) pariente de los dioses de Asgard. Día era rubio y resplandeciente y los dioses le obsequiaron con un carro para que surcara los aires. El caballo principal se llama Crines Resplandecientes y, con ellas ilumina el día que conocemos los mortales. En la mitología griega el dios solar se llama Helios, hijo del titán Hiperión y de Tea. Su carro era de oro y lo transportaban por los cielos cuatro caballos de relucientes crines; todos los días daban la vuelta al cielo de oriente a occidente con su carro. Se trata de un denominador común en muchas mitologías indoeuropeas que escogieron la hexapétala o la radial solar subida en un carro tirada por caballos. Svásticas
Se consideran símbolos dispensadores de gracias y bendiciones, protectores en suma. Estos símbolos se pueden encontrar desde época tan remotas como mediados de la Edad del Bronce en Asia Menor, Grecia, Chipre, Rhodas, Atenas, Troya, Micenas, Pérgamo, Macedonia, Tracia, Escandinavia, Suiza, Germania, Dinamarca, Bélgica, Islas Británicas..., y, por supuesto, noroeste de la Península Ibérica. Pero será una de sus modalidades, el trisquel, la que más viene a identificarse popularmente en la actualidad con la cultura céltica y, de hecho, este signo es bastante frecuente entre las poblaciones célticas tanto insulares como continentales. Hay interpretaciones esotéricas de estas figuras que hablan de los tres elementos: aire, fuego y agua, uno por cada brazo, añadiéndose la tierra como cuarto elemento en el caso del tetrasquel, conocido en Euskadi como "lau buru" (cuatro cabezas) y donde se cree representa cuatro provincias Vascas, nada más alejado de la realidad, puesto que, es un símbolo mucho más arcaico. La svástica es un símbolo muy popular para doctrinas como jainistas, budistas, o seguidores de Visnú. Se supone que si gira a la derecha, en sentido del reloj, simboliza la energía masculina y si gira a la izquierda, la energía femenina. Pero todo esto no es más que literatura esotérica. Lo único probado, es que el trisquel, tetrasquel y radial curva, svásticas en general, es una rueda solar, una representación del astro rey en movimiento, que, cuando aparece en ambientes funerarios acerca al difunto a la divinidad. Lo demás son interpretaciones discutibles y más que subjetivas en el marco de la vieja Europa. |
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