Max Torres

       Toco Madera

  "La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino en una bella representación de una cosa." (Kant)

 El gusto por lo fantástico encuentra su inspiración en el espíritu y en el arte. La atracción por lo real, por lo irreal, por lo maravilloso toma vida. Los hallazgos de las diversas culturas que nos antecedieron demuestran el encanto de bellos ornamentos, de encantadoras fantasías y también cosas con las más grotescas extravagancias que podamos imaginar. El arte, la fantasía, lo creativo ha nacido ayer. La teoría del nacimiento del arte, como auxiliar de la magia, tras autores como Salomon Reinach tiene muchos seguidores. La hipótesis goza hoy de un crédito generalizado, aunque no sea universalmente compartida. Un viaje al pasado, a través de los caminos del arte, depara la sorpresa de encontrar al final del trayecto, en los tiempos más remotos, el desarrollo de un arte que, visto desde nuestros días, resulta atractivo y, además, sorprendentemente próximo. En esto tienen una magnifica referencia los partidarios de ver la humanidad como repetición indefinida de ciclos iguales o parecidos.

  Las artes tradicionales que en el pasado crearon una parte importante de la actividad comercial sobreviven al proceso industrializador gracias al buen hacer de los maestros artesanos. Al término artesanía, debemos  añadirle los adjetivos tradicional y/o popular. Indicativo tradicional, de una herencia que aún se mantiene viva entre nosotros y popular de aquello que heredado o combinado y enriquecido con nuevas ideas, tiene plena vigencia. Objetos de artesanía de tradición y, obras de artesanía de creación.

  Tratando de encontrar algún elemento diferenciador, tal  vez el arca en Asturias adquiera una importancia que no ha tenido el resto del mobiliario. Las arcas asturianas son de proporciones alargadas y bajas. Su construcción es sencilla y se reduce a un cajón grande formado por tablas gruesas y enterizas ensambladas por el sistema de espiga o cola de milano. La tapa, que siempre es plana y el fondo están construidos con un solo tablón; el mueble se alza poco del suelo, ya que las patas son muy cortas. Las maderas más utilizadas son el nogal y el castaño,  siendo el castaño mucho más común y asequible.

  La expresión toma significado en lo que denominamos "creación artística". Según los tratadistas italianos del Renacimiento (Alberti, Leonardo, Miguel Ángel), Un escultor es aquel que quita materia de un bloque hasta obtener una figura. Por consiguiente esculpir o tallar es quitar. Así se pone de relieve el contraste entre escultura y pintura, ya que esta última consiste por el contrario, en añadir. En la eliminación de la madera sobrante encontraremos las dificultades. Todos poseemos raíces de una determinada tradición cultural, si somos capaces de asimilar diferentes formas de ver, nuestros trabajos se enriquecerán. En el proceso de tallar madera somos libres de adoptar el estilo que más nos agrade, esta misma libertad supone un problema para encontrar un medio de expresión propio.

  Técnicamente en la talla geométrica ya adquirimos   conocimientos y sabemos la importancia del dibujo, entretallado y tallado. Ahora; también hay que dominar los volúmenes. Al tallar ornamentos, tendremos que extraer madera de un bloque hasta que la figura emerja. Dos son las técnicas del tallado de ornamentos. Tallado en relieve; tallado de figuras. Dependiendo del diseño que  se haya  escogido, las figuras pueden emerger como la parte que se elimina, como las partes que sobresalen o,  como una combinación de ambas. Los extremos entre alto y bajo relieve describen el diseño. Tallar una figura es el paso más creativo. Si bien la talla en relieve se mira como un cuadro, es decir, de frente. En el tallado de esculturas han de quedar todos los ángulos liberados y por tanto su visión será tridimensional. En estas operaciones tres son los momentos de sustracción:

  Desbastar - Consiste en eliminar la mayor cantidad de madera en todo el proceso de talla.

  Entallar - Consiste en dar proporción y equilibrio a los volúmenes dominantes de la figura.

  Modelar - Consiste en perfilar los contornos y buscar la forma deseada a cada detalle de la figura.

  El proceso de extracción de madera no tiene marcha atrás. Por tanto un entretallado con  una incisión más profunda de lo deseado provoca la alteración de todo el trabajo, por ello en algunos casos es necesario reducir el conjunto en todas sus  dimensiones, o quizás renunciar y comenzar de nuevo el trabajo. Por tanto, es preferible comenzar por pequeñas obras. La naturaleza es un buen modelo, de ella podemos copiar nuestros primeros ornamentos sin excesivas complicaciones.

  En las mitologías locales, las tradiciones antiguas, en la astrología... en muchos lugares encontraremos criaturas extrañas y fantásticas que pueden servirnos como inspiración para nuestras tallas. 

  Siguiendo los consejos de los maestros, el desbastado se inicia alrededor de los puntos más salientes y rebajando la madera por planos hasta llegar a lo más profundo. Sí, es cierto, surgirá la tentación de entrar en detalles, pero en un principio, sólo estaremos atentos al entretalle, es decir, la  distribución de planos, aristas y volúmenes. Y comienzan las exigencias, durante el desbastado es fundamental la buena distribución de las proporciones. A medida que extraemos madera conviene redibujar las marcas de las figuras y dejar unos milímetros de seguridad, que moldearemos una vez terminado el desbastado.

  Si la gubia es capaz de modificar la forma de la madera, hemos de aceptar el desafío que nos propone. Como principio siempre quitaremos madera a hilo pero..., las formas son exigentes y nos obligaran a tallar a contra-hilo, a testa, transversalmente...etc. Para cada problema hay que encontrar con tranquilidad esa solución, en la mayoría de los casos imaginativa. Hay situaciones atípicas muy frecuentes. Así, para evitar el desgarro de las fibras en el trabajo a contra hilo, haremos una incisión por donde nos interese y la gubia encontrará salida al llegar al corte. Para lograr una concavidad, nada mejor que comenzar por el punto central con mordeduras de media caña. La madera siempre es capaz de depararnos alguna sorpresa, por tanto esperemos por ella y cuando surja afrontémosla con precaución.

  El tablero que se encuentra encima de la mesa de tallar ya tiene horas de trabajo y, comenzamos lo más apasionante. Lo que al principio era un tablón al fin va a tomar forma, ya no es un proyecto, ya sabemos que la elección de la madera fue acertada... ¿Quien sabe? Tal vez en esta fase del trabajo hayamos decidido tardar una buena temporada en cruzarnos con esta madera que está resultando algo latosa...Pero hay que continuar, las formas ya tienen figura. Comenzamos el modelado. Es preciso que la mente vaya por delante de la gubia, las manos van a buscar sin dudar la más apropiada para cada labor. La gubia se desliza con extraordinaria suavidad, apenas dejando huella sobre la madera. Al igual que sucedió con el desbastado, las partes más profundas serán las ultimas en ser talladas.

  El trabajo, mejor, la obra está llegando a su fin. Si bien antaño se solían "tapar" las cicatrices de las herramientas del artesano, hoy se exhiben sin dudar las huellas que las herramientas dejan sobre la madera. Es la mejor prueba de que se trata de una obra artesanal y, por tanto, única. Las modernas técnicas de máquinas copiadoras están francamente bien para conseguir un producto asequible económicamente, pero afortunadamente, el producto artesanal, sin entrar en más detalles  marca claramente las distancias.  Por ello, ya no solo la visión, las manos deben auxiliarnos para sentir los posibles surcos, o anomalías, acariciando, sintiendo la superficie labrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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