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No bastan
conocimientos para trabajar con las manos, hay que alcanzar un ritmo que
nos ponga en sintonía con el material y nos una a la herramienta
como si esta formara una prolongación de nuestro cuerpo. Hay que
comprender como trabaja cada útil y la naturaleza intima del material que
empleamos.
El cuerpo es el punto de partida para trabajar
sobre tu mesa de talla y la primera de las herramientas, por eso merece la
pena tenerlo a punto, saber usarlo, no ir en su contra. El cuerpo tiene
posibilidades increíbles; podemos desarrollar nuestra parte izquierda, y
usando la mano, hombro y pie de este lado tendremos una visión
completamente diferente. El sonido de la madera al golpearla proporciona
muchas señales sobre la marcha del trabajo, el oído es un auxiliar
fundamental para practicar esta artesanía y claro está, el tacto
ocupa un lugar no menos importante.
Manejar una herramienta es como tocar un instrumento; se
aprende un método y cuando se conoce bien el útil, uno empieza a
improvisar, a aprender armonía. Los autodidactas tenemos muchos defectos
de forma por no tener en el momento apropiado un guía, pero amor y pasión
por lo que hacemos ... ¿Quién nos gana ...
Es muy amplia la cantidad de herramientas que existen a
nuestra disposición para la práctica de la talla. Catalogadas pasan
del millar. Pero no; afortunadamente para el inicio en esta artesanía son
poquitas las que se precisan, si bien en momentos determinados cuando hace
falta una puntualmente, ¡Que satisfacción poder disponer de
ella!!.
Bien,
se supone que al hablar de talla y útiles, rápidamente acude a nuestra
mente la gubia, pero antes, recordar que hay dos herramientas íntimamente
ligadas a las gubias y también muy necesarias. Son el formón y
el escoplo. El formón es imprescindible en nuestro taller, al
igual que el escoplo para practicar incisiones estrechas. Se dominan
gubias a esa especie de formones con diferentes formas y tamaños. Estas
herramientas son caras cuando tienen calidad. Es recomendable no escatimar
esfuerzo en adquirir la mejor gubia posible. Es preferible ir poquito a
poco haciéndose con el equipo de herramientas, que adquirir maletines que
se encuentran a la venta y que raramente coinciden con nuestras auténticas
necesidades. Recuerda que las gubias de buena calidad están forjadas en
aceros especiales para ofrecer un corte duradero y con un temple ejecutado
con precisión. El temple de este tipo de herramientas ha de reunir un
compromiso entre dos extremos : "dureza del acero" el uno y "suavidad y
duración del corte" el otro. Una gubia dura difícilmente tendrá un buen
corte. Por el contrario un acero "blando" ganara en propiedades de corte
al tiempo que se torna quebradizo. Hay que encontrar ese punto
intermedio que es sinónimo de herramienta consistente y al mismo tiempo de
un excelente corte. Su parte interna tiene que estar pulida. El chaflán
(bisel) también ha de ser pulido y el corte preferiblemente afilado
de fabrica. Las características del chaflán en un principio tienen
que corresponder con el tipo de madera con la cual vamos ha
desarrollar nuestro trabajo. Chaflán corto para maderas duras, chaflán
largo para maderas blandas. Se debe tener presente que una buena gubia ya
viene lista para usar. Otra opción para ir haciéndose con un buen equipo
es aprovechar el mercado de segunda mano. En los rastros domingueros
es posible encontrar buenas ocasiones, pero esta alternativa es valida
para cuando ya se haya adquirido una cierta experiencia
Hay un sistema que es prácticamente universal para conocer y
distinguir todo este mundo de hierros y por cierto fácil de recordar
:
Por tamaño
: Es decir, la
anchura del corte.
La sección
: Que
puede ser recta, curva o angular.
La forma
: Que
pueden ser:
Rectas
Las
más utilizadas.
Acodadas
Especialmente prácticas para trabajar con
fondos.
Cuchara
Imprescindibles para conseguir llegar a sitios difíciles.
(Las gubias pueden adoptar
bastantes más formas, si bien, estas son las más
básicas)
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Las gubias
se dividen en grupos, así:
Atendiendo
al tamaño - Pueden ir
desde 1mm. a 35mm.
Atendiendo
a la sección
- Desde las del grupo 1, que son rectas,
progresivamente al aumentar el numero de grupo, aumenta la
curvatura, hasta llegar al grupo 11, que ya describen un ovalo.
Estas últimas, también son conocidas como "cañones". Las de los
grupos, 12, 13, 14, 15, son en forma de V con diferentes ángulos de
apertura, imprescindibles para realizar el entretallado.
Por tanto, para identificar una gubia
hemos de usar su nombre y dos apellidos:
Cuchara
2/8. (Cuchara, forma) (2, grupo) (8mm.tamaño) |
Los escoplos, al igual que gubias y
formones son también de acero, con la zona de talla muy biselada.
Las incisiones profundas y estrechas que se pueden realizar con
estas herramientas se denominan "mortajas".
Los formones, como los escoplos, es conveniente
que vayan provistos de virolas en el mango. Sí bien para trabajar con
las gubias únicamente se emplean las manos o el mazo, con los formones y
escoplos, en algún momento será preciso utilizar martillos metálicos, de
ahí la necesidad del refuerzo.
Posiblemente el mazo sea la herramienta más personal del
artesano. Raramente se acierta a la primera con el tipo de mazo que sea
de nuestro total agrado. Si bien hay quien prefiere un pequeño mazo
metálico (bronce), lo más habitual es de madera. El mazo
tradicional de tallista puede ser de diferentes pesos, en torno a
300-800gramos, la calidad depende de la dureza de la madera. El diseño
no ha variado desde muy antiguo, la superficie redonda de la zona
de golpeo y un mango corto facilitan la dirección del golpe y sostener
la gubia de forma rápida sin tener que preocuparse del ángulo de ataque
de la herramienta. Las formas más frecuentes es acampanada, pero no es
extraño el diseño cónico, cilíndrico, abombado... Y siempre tener
en cuenta que no es un martillo, no se deben dar fuertes golpes,
sino golpear suave y repetidamente, al tiempo que se guía y controla la
gubia.

Las gubias, formones, escoplos,
rasquetas... Todos los útiles que empleamos en el taller deben
estar en perfecto orden de uso, lo cual requiere un buen
afilado.
Si bien las buenas herramientas
suelen ser suministradas listas para su uso, desde un principio
hay que disponer de un suavizador de cuero curtido para el asentamiento
del corte, corte que con el uso pierde cualidades, a medida que las
herramientas lo precisen afinaremos los biseles con los suavizadores.
Ahora bien, es posible ir arreglándose si la herramienta está en buen
estado. Con lija para metales muy fina y ya algo usada. Esta pequeña
solución es valida para asentar el filo mientras no se disponga de otros
medios, vamos, que es una forma de salir del paso.
Hay fabricantes que sacan al
mercado las herramientas únicamente esmeriladas, por tanto, hay que
afilarlas antes de su uso, también si está el corte romo, mellado o
tiene alguno de los bordes roto, debe ser afilado. Por tanto,
paralelamente al inicio en la talla, también es necesario surtir el
taller con las primeras piedras y suavizadores para familiarizarse con
estos accesorios.
Son muchas las opciones para
adquirir piedras de afilado. Como primer paso hay que decantarse
por piedras al agua o piedras de aceite. Tanto en las unas como en las
otras las hay de muy buena calidad y variedad de grano, de muy grueso a
fino. Hemos de optar por una de las dos versiones para usar siempre las
mismas piedras. Las piedras al agua procedentes de Japón son de gran
calidad y tienen a su favor la limpieza. Si se elige este tipo de
material hay que partir de las de grano grueso (de dureza 800), de grano
medio y las de acabado (de dureza 6000). Si se eligen piedras de aceite
para el afilado; que es mi caso, partimos de que son más caras, pero
duran más, el aceite es engorroso, pero estoy convencido, el terminado
final es mejor. Las pequeñas piedras de procedencia Arkansas
vienen con unas formas que se adaptan perfectamente al corte de las
gubias, favoreciendo el afilado. Una vez terminado el afilado (tanto al
agua como al aceite), se consigue un asentado perfecto sobre una tira de
cuero. El cuero una vez tratado se instala en un recorte de madera recta
para formones y gubias rectas, para gubias curvas se envuelve en un taco
redondeado. Con el suavizado se consigue un filo extrafino, se bruñe el
bisel y se quitan las rebabas que pudieran quedar tras el
afilado.
Resulta muy difícil hacer una buena
talla si las herramientas no están bien afiladas. La dificultad en el
afilado en este tipo de herramientas consiste en que llevan además del
bisel exterior, un segundo bisel por el interior. El bisel interior
aumenta el diámetro de corte y a la vez hace posible el paso por las
ranuras que practicamos en la madera. Algunas veces es necesario
utilizar la gubia en posición invertida. Es precisamente este bisel
interior el que nos permite esta operación, además levanta ligeramente
la gubia al avanzar el corte evitando que se hunda. En el caso de los
formones de talla ocurre otro tanto de lo mismo. Se diferencian de los
normales de carpintero en que llevan el filo con bisel
doble.
Cuando el corte está muy
deteriorado o el bisel necesita ser amolado, se precisan limas de
afilar. Una lima de afilar es una herramienta de corte simple, es decir,
solo tiene estrías en un solo sentido. Según la herramienta que se vaya
a afilar hay que elegir una lima con la forma más adecuada al
corte.
Esmeriladoras
En la actualidad debido al bajo coste con
el que se pueden adquirir algunos de estos accesorios se utilizan mucho
las esmeriladoras eléctricas. Peroo... ¡Ojo!! La esmeriladora cuando
tiene calidad es cara. Para conseguir un buen amolado es preciso que
tenga pocas revoluciones y, claro, que carezca de vibraciones. Se
utilizan muelas con granos abrasivos aglomerados y vitrificados. Las
piedras o muelas pueden ser de grano fino o grano grueso, de
diferentes materiales y también pueden ser de piedra natural, de aceite
o de agua.
Para realizar un buen afilado hay que elegir
una velocidad de rotación baja, no apretar nunca demasiado fuerte el
corte sobre la muela. De no ser así, el acero se recalentará, incluso
puede llegar a colorearse de azul, en este caso perderá todas las
propiedades. Sumergir a manudo el acero en agua evita el exceso de
calor.
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Siempre es preferible reafilar una
herramienta antes de que su filo esté fuera de uso. El afilado de
mantenimiento se realiza más fácilmente y mucho más rápido que
recomponer el
filo. | |
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