Eros Ramazzotti

El alma de los árboles

 

 No bastan conocimientos para trabajar con las manos, hay que alcanzar un ritmo que nos ponga en sintonía con el material y nos una a la  herramienta como si esta formara una prolongación de nuestro cuerpo. Hay que comprender como trabaja cada útil y la naturaleza intima del material que empleamos.

 El cuerpo es el punto de partida para trabajar sobre tu mesa de talla y la primera de las herramientas, por eso merece la pena tenerlo a punto, saber usarlo, no ir en su contra. El cuerpo tiene posibilidades increíbles; podemos desarrollar nuestra parte izquierda, y usando la mano, hombro y pie de este lado tendremos una visión completamente diferente. El sonido de la madera al golpearla proporciona muchas señales sobre la marcha del trabajo, el oído es un auxiliar fundamental para practicar esta  artesanía y claro está, el tacto ocupa un lugar no menos importante.

 Manejar una herramienta es como tocar un instrumento; se aprende un método y cuando se conoce bien el útil, uno empieza a improvisar, a aprender armonía. Los autodidactas tenemos muchos defectos de forma por no tener en el momento apropiado un guía, pero amor y pasión por lo que hacemos ... ¿Quién nos gana ...

 Es muy amplia la cantidad de herramientas que existen a nuestra  disposición para la práctica de la talla. Catalogadas pasan del millar. Pero no; afortunadamente para el inicio en esta artesanía son poquitas las que se precisan, si bien en momentos determinados cuando hace falta una puntualmente, ¡Que satisfacción poder disponer de ella!!.

 Bien, se supone que al hablar de talla y útiles, rápidamente acude a nuestra mente la gubia, pero antes, recordar que hay dos herramientas íntimamente ligadas a las gubias y también muy necesarias. Son el formón y el escoplo. El formón es imprescindible en nuestro taller, al igual que el escoplo para practicar incisiones estrechas. Se dominan gubias a esa especie de formones con diferentes formas y tamaños. Estas herramientas son caras cuando tienen calidad. Es recomendable no escatimar esfuerzo en adquirir la mejor gubia posible. Es preferible ir poquito a poco haciéndose con el equipo de herramientas, que adquirir maletines que se encuentran a la venta y que raramente coinciden con nuestras auténticas necesidades. Recuerda que las gubias de buena calidad están forjadas en aceros especiales para ofrecer un corte duradero y con un temple ejecutado con precisión. El temple de este tipo de herramientas ha de reunir un compromiso entre dos extremos : "dureza del acero" el uno y "suavidad y duración del corte" el otro. Una gubia dura difícilmente tendrá un buen corte. Por el contrario un acero "blando" ganara en propiedades de corte al tiempo que se torna quebradizo. Hay que encontrar ese punto  intermedio que es sinónimo de herramienta consistente y al mismo tiempo de un excelente corte. Su parte interna tiene que estar pulida. El chaflán (bisel) también ha de ser pulido y el corte preferiblemente afilado de fabrica. Las características del chaflán en un principio tienen que corresponder con el tipo de madera con la cual vamos ha desarrollar nuestro trabajo. Chaflán corto para maderas duras, chaflán largo para maderas blandas. Se debe tener presente que una buena gubia ya viene lista para usar. Otra opción para ir haciéndose con un buen equipo es aprovechar el mercado de segunda mano. En los rastros domingueros es posible encontrar buenas ocasiones, pero esta alternativa es valida para cuando ya se haya adquirido una cierta experiencia

 Hay un sistema que es prácticamente universal para conocer y distinguir todo este mundo de hierros y por cierto fácil de recordar :

   Por tamaño : Es decir, la anchura del corte.

   La sección : Que puede ser recta, curva o angular.

   La forma : Que pueden ser:

 Rectas       Las más utilizadas. 

 Acodadas  Especialmente prácticas para trabajar con fondos.

 Cuchara    Imprescindibles para conseguir llegar a sitios difíciles.

(Las gubias pueden adoptar bastantes más formas, si bien, estas son las más básicas)

 

 Las gubias se dividen en grupos, así:

 Atendiendo al tamaño - Pueden ir desde 1mm. a 35mm.

 Atendiendo a la sección - Desde las del  grupo 1, que son rectas, progresivamente al aumentar el numero de grupo, aumenta la curvatura, hasta llegar al grupo 11, que ya describen un ovalo. Estas últimas, también son conocidas como "cañones". Las de los grupos, 12, 13, 14, 15, son en forma de V con diferentes ángulos de apertura, imprescindibles para realizar el entretallado.

 Por tanto, para identificar una gubia hemos de usar su nombre y dos apellidos:

Cuchara 2/8.  (Cuchara, forma)   (2, grupo)  (8mm.tamaño)

 

 Los escoplos, al igual que gubias y formones son también de acero, con la zona de talla muy biselada. Las incisiones profundas y estrechas que se pueden realizar con estas herramientas se denominan "mortajas". 

 Los formones, como los escoplos, es conveniente que vayan provistos de virolas en el mango. Sí bien para trabajar con las gubias únicamente se emplean las manos o el mazo, con los formones y escoplos, en algún momento será preciso utilizar martillos metálicos, de ahí la necesidad del refuerzo.

 Posiblemente el mazo sea la herramienta más personal del artesano. Raramente se acierta a la primera con el tipo de mazo que sea de nuestro total agrado. Si bien hay quien prefiere un pequeño mazo metálico (bronce), lo más habitual es de madera.  El mazo tradicional de tallista puede ser de diferentes pesos, en torno a 300-800gramos, la calidad depende de la dureza de la madera. El diseño no ha  variado desde muy antiguo, la superficie redonda de la zona de golpeo y un mango corto facilitan la dirección del golpe y sostener la gubia de forma rápida sin tener que preocuparse del ángulo de ataque de la herramienta. Las formas más frecuentes es acampanada, pero no es extraño el diseño cónico, cilíndrico, abombado... Y siempre tener en cuenta que no es un martillo, no se deben dar fuertes golpes, sino golpear suave y repetidamente, al tiempo que se guía y controla la gubia.

 

Las gubias, formones, escoplos, rasquetas... Todos los útiles que empleamos en el taller  deben estar en perfecto orden de uso, lo cual requiere un buen afilado.

 Si bien las buenas herramientas suelen ser suministradas listas para su  uso, desde un principio hay que disponer de un suavizador de cuero curtido para el asentamiento del corte, corte que con el uso pierde cualidades, a medida que las herramientas lo precisen afinaremos los biseles con los suavizadores. Ahora bien, es posible ir arreglándose si la herramienta está en buen estado. Con lija para metales muy fina y ya algo usada. Esta pequeña solución es valida para asentar el filo mientras no se disponga de otros medios, vamos, que es una forma de salir del paso.

 Hay fabricantes que sacan al mercado las herramientas únicamente esmeriladas, por tanto, hay que afilarlas antes de su uso, también si está el corte romo, mellado o tiene alguno de los bordes roto, debe ser afilado. Por tanto, paralelamente al inicio en la talla, también es necesario surtir el taller con las primeras piedras y suavizadores para familiarizarse con estos accesorios.

 Son muchas las opciones para adquirir piedras de afilado. Como primer  paso hay que decantarse por piedras al agua o piedras de aceite. Tanto en las unas como en las otras las hay de muy buena calidad y variedad de grano, de muy grueso a fino. Hemos de optar por una de las dos versiones para usar siempre las mismas piedras. Las piedras al agua procedentes de Japón son de gran calidad y tienen a su favor la limpieza. Si se elige este tipo de material hay que partir de las de grano grueso (de dureza 800), de grano medio y las de acabado (de dureza 6000). Si se eligen piedras de aceite para el afilado; que es mi caso, partimos de que son más caras, pero duran más, el aceite es engorroso, pero estoy convencido, el terminado final es mejor. Las pequeñas piedras de  procedencia Arkansas vienen con unas formas que se adaptan perfectamente al corte de las gubias, favoreciendo el afilado. Una vez terminado el afilado (tanto al agua como al aceite), se consigue un asentado perfecto sobre una tira de cuero. El cuero una vez tratado se instala en un recorte de madera recta para formones y gubias rectas, para gubias curvas se envuelve en un taco redondeado. Con el suavizado se consigue un filo extrafino, se bruñe el bisel y se quitan las rebabas que pudieran quedar tras el afilado.

   Resulta muy difícil hacer una buena talla si las herramientas no están bien afiladas. La dificultad en el afilado en este tipo de herramientas consiste en que llevan además del bisel exterior, un segundo bisel por el interior. El bisel interior aumenta el diámetro de corte y a la vez hace posible el paso por las ranuras que practicamos en la madera. Algunas veces es necesario utilizar la gubia en posición invertida. Es precisamente este bisel interior el que nos permite esta operación, además levanta ligeramente la gubia al avanzar el corte evitando que se hunda. En el caso de los formones de talla ocurre otro tanto de lo mismo. Se diferencian de los normales de carpintero en que llevan el filo con bisel doble.

 Cuando el corte está muy deteriorado o el bisel necesita ser amolado, se precisan limas de afilar. Una lima de afilar es una herramienta de corte simple, es decir, solo tiene estrías en un solo sentido. Según la herramienta que se vaya a afilar hay que elegir una lima con la forma más adecuada al corte.

             Esmeriladoras 

 En la actualidad debido al bajo coste con el que se pueden adquirir algunos de estos accesorios se utilizan mucho las esmeriladoras eléctricas. Peroo... ¡Ojo!! La esmeriladora cuando tiene calidad es cara. Para conseguir un buen amolado es preciso que tenga pocas revoluciones y, claro, que carezca de vibraciones. Se utilizan muelas con granos abrasivos aglomerados y vitrificados. Las piedras o muelas pueden ser de grano fino o grano  grueso, de diferentes materiales y también pueden ser de piedra natural, de aceite o de agua.

 Para realizar un buen afilado hay que elegir una velocidad de rotación baja, no apretar nunca demasiado fuerte el corte sobre la muela. De no ser así, el acero se recalentará, incluso puede llegar a colorearse de azul, en este caso perderá todas las propiedades. Sumergir a manudo el acero en agua evita el exceso de calor.

 Siempre es preferible reafilar una herramienta antes de que su filo esté fuera de uso. El afilado de mantenimiento se realiza más fácilmente y mucho más rápido que recomponer el filo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El amolado - Mike Mahoney

CARPINTERIA

 

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