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Manolo Tena | |||||
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Si el culto al árbol es considerado universal, también lo es la creencia de que su esencia pervive en la madera. A la luz de la tradición tocar madera es, pues, palpar lo sagrado, acercarse al conocimiento, conectar con la vida. Cuando la madera era árbol creció al compás de soles y lunas. Difícilmente lo olvidará. Existen factores poco conocidos que pueden hacer cambiar las cualidades de una madera de forma increíble; los conocen mejor que nadie los paisanos de la comarca donde vivimos y de estos si que te puedes fiar, porque están familiarizados con la naturaleza de cada bosque y de cada ejemplar de árbol. Cualquier árbol, como cualquier animal, dentro de su especie es un mundo inigualable. Así, el fresno que crece a la vera de un río tendrá una madera inmejorable si buscamos las propiedades que normalmente tiene el fresno; en cambio, si vive en la espesura del bosque, y más aún, si este esta seco, su madera solo será útil para leña. Un pino albar en la montaña, donde la estación de vegetación es corta, tendrá la madera de primavera más reducida que el mismo árbol en llano. Un roble en suelo rico y fértil tiene un crecimiento rápido y anchos anillos anuales, la zona porosa será amplia, pero la madera de verano ocupara la mayor parte del anillo, y será por ello dura y "nervosa". Por el contrario, en terreno pobre y seco los anillos serán estrechos, la zona porosa existirá pero la zona fibrosa de verano será mas estrecha y la madera resultante será blanda y ligera. Un roble dentro de un bosque tupido se desarrollará menos, los anillos serán estrechos y regulares, dará una madera blanda, ligera, más fácil de trabajar y muy buscada. Al contrario un roble aislado, crece mas deprisa e irregular pues recibe desigualmente la luz, su madera es mas pesada y difícil de trabajar, más nervosa. Si observamos un tronco por su sección, su lectura nos sitúa rápidamente en la vida del árbol. En primavera, con las lluvias, el árbol experimenta un fuerte crecimiento. En verano y otoño disminuye su actividad. Así, cada año va dejando su marca en el tronco. Podemos calcular su edad fácilmente, basta contar los anillos. El centro suele estar ligeramente desplazado: el estrechamiento indica el norte, ya que creció más hacia la zona expuesta al sol de mediodía. Incluso si observamos un anillo anormalmente ancho y claro será la consecuencia de un año de copiosas lluvias, una primavera seca dejará una huella más compacta y oscura. Si el árbol ha sufrido agresiones o incendios, éstos quedarán marcados en su interior. La memoria del árbol es muy fiable, es una fuente de información constante. El árbol está impregnado del agua captada por las raíces. De ahí que la proporción de humedad que contiene sea muy superior a la del aire. Pero tras su tala, la madera absorbe la humedad ambiental o la cede si el aire se reseca. El agua hincha la madera, pero, a su pérdida, desminuye el volumen y se producen contracciones. Durante el proceso de secado, la madera pierde una gran cantidad de agua hasta igualarla con la del medio ambiente. Internacionalmente se ha aceptado el 12% de grado de humedad para considerarla seca. Como dato sorprendente: 1m. cúbico de pino recién talado, con un peso de 500kg. y un 80% de humedad, contiene unos 40 l. de agua. Al secarse, la longitud de un tablón no varia mucho. Es en su anchura la que se puede contraer de una forma considerable, hasta un 10% en la dimensión original. Como puedes ver la madera es un material vivo, heterogéneo (de dureza irregular), anisótropo (características físicas y mecánicas diferentes según la dirección). Trabajar la madera es algo apasionante. Su naturaleza depende de sus características climáticas, físicas, químicas y fisiológicas, por lo que no encontraremos jamás dos trozos iguales. Junto a los maestros artesanos del oro, azabache, cuero, cerámica ... puede considerarse la madera como la gran protagonista de la artesanía en Asturias. Es la materia para la fabricación de vajilla, calzado ... así como vivienda, hórreos o embarcaciones. Hoy la industria del mueble es la actividad principal de los artesanos de este sector. La abundancia de bosques de gran calidad maderera, con especies tan nobles como el castaño, roble, haya o nogal, así como la tradición en la construcción por manos diestras de multitud de objetos, hacen que no solo la gran calidad de estos productos estén abiertos a las ferias y exposiciones, sino también en los comercios de la gran ciudad. La madera siempre ha estado a disposición nuestra para multitud de actividades y aprovechamientos. Tallarla es una faceta que esta presente en todas las culturas desde que se dispuso de medios para ello. Todos los trabajos manuales, y en especial la talla en madera tienen como objetivo no solo producir un resultado útil. Es preciso conjuntar estética, decoración y como no, el artesano deja reflejado en su trabajo su impronta artística. Es en este instante cuando cada artesano se hace creador de cosas nuevas y tiene la posibilidad de mostrar en su máximo esplendor la belleza y nobleza que nos ofrece un elemento tan nuestro como son las diferentes maderas que la naturaleza pone a nuestro alcance. Cuando llegas a conocer la madera, no solo adquieres pericia en su manejo, también se aprende a apreciar su entorno, se valora, se protege y por tanto se conserva su medio.
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