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Si realmente estás interesada/o en practicar esta artesanía aunque solo sea a modo de afición, hay que tener en cuenta algún aspecto fundamental para poder desarrollar esta labor: Antes de empezar, date cuenta que se producen virutas y, cuantas más... ¡mejorrr...! Así que procura un lugar donde no armen mucha avería, si no, pronto te cansaras de sus molestias. Recuerda que el uso del mazo resulta imprescindible, por tanto hay que localizar ese rinconcito donde el vecino que se altera por cualquier ruido no se sienta perjudicado. Por tanto es aconsejable ingeniárselas para asegurarse unas condiciones mínimas. Lo ideal sería disponer de un local lo bastante amplio como para que el taller se pueda separar en dos zonas. Una zona estaría reservada al trabajo propiamente dicho, y la otra a almacén de materiales. Para que el trabajo se haga agradable hay que cuidar detalles como la iluminación, un pequeño almacén de maderas y obra terminada, colas y barnices han de tener su espacio, lugares específicos para las diferentes herramientas.... Todo depende de las posibilidades de cada uno. Un cuarto trastero, un desván, el sótano ... hay muchos lugares donde podemos hacer nuestro taller, ya que el ideal es donde uno se acomoda. Lo fundamental es hacer nuestro este rincón de trabajo. Si en él no nos encontramos a gusto, pronto nos cansaremos de la talla. La actividad con la madera es gratificante, pero el taller, si bien puede instalarse en el rincón más insospechado, ha de estar bien organizado, cómodo y, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Y ahora sí, ya lo tenemos todo dispuesto para ponerse manos a la obra: Lo primero construir la mesa de trabajo, que será la pieza central del taller. La mesa no solo la utilizaremos para tallar, también será el eje donde se realizan la mayor parte de los trabajos: medición, ensamblado, cepillado ... Ya lo sé, es una gaita, pero las mesas habituales de bricolaje o los bancos de carpintero, que nada, no son los más apropiados. Y no es manía, tiene su explicación. Salvo impedimento físico la talla se practica de pie, fundamentalmente debido a los esfuerzos tanto de empuje con los riñones o de antebrazo al golpear con el mazo. Por otra parte es preciso que la pieza con que estemos trabajando no se encuentre alejada de la vista. ¿Te parece motivos suficientes?. Pues no se dude más, y ya tenemos el primer ejercicio a la vista. Afortunadamente no todos somos iguales, así que nuestra mesa no puede ser igual que las demás. Lo fundamental es conocer a que altura debemos de situarla. En posición erguida y con los brazos en reposo, doblamos el codo hacia arriba. La distancia que hay desde el suelo a tú codo es la altura apropiada para ti. Tallar madera es una dedicación que requiere bastante tiempo. Si no tienes la postura más cómoda sobre el tablero, tu espalda no tardara en pasar factura. Bueno, ya solo queda conocer las medidas del tablero que más adelante se utilizará como mesa. Fundamentalmente se necesita una superficie plana y amplia. Es aconsejable que nunca sea menor 120cm. de largo por 60cm. de ancho y 3/4cm. de grosor. Si hay sitio para hacerlo mayor, pues aprovéchalo, en particular en sentido longitudinal. Recuerda que no solo hay que tener espacio para sujetar la pieza a trabajar, resulta muy cómodo tener las herramientas a mano. Es muy conveniente aprovechar cualquier rincón para poner cajones y todas las estanterías que sea posible; se precisan para guardar los útiles y materiales que se emplean para realizar esta práctica artesanal. Biennn, ahora ... con la altura convenida, el tablero con las medidas apropiadas al espacio con que se disponga; solo falta sujetarlo fuertemente, bien por medio de patas, o a la pared. La mesa tiene que ser sólida, sin tambaleos ni vibraciones y, ya se dispone de un lugar donde trabajar. Un detalle: El suelo. El pavimento puede ser de cualquier tipo, hormigón, terrazo, plaqueta... etc. No cabe duda, en cada taller habitan duendes con estilos diferentes, en mi caso no hay muchos, pero de pascuas a ramos de la forma más insospechada una gubia comienza a dar vueltas y... ¡Zass! Al suelo. Los pésimos resultados (melladuras) se evitan colocando tarima de madera, o chapa de aglomerado alrededor de la zona de trabajo. Incluso saldremos beneficiados al estar trabajando sobre una superficie más blanda y mejor aislada. La iluminación es una parte importante del taller. Es aconsejable disponer de una buena luz general. El emplazamiento de los puntos de luz y los enchufes eléctricos han de estar bien calculados. Aprovechar toda la luz solar posible es bueno. De todas formas conviene recordar que el sol daña la madera, para trabajar con precisión se necesita una luz constante, sin muchos cambios, sin brillos, que nos permita ver las sombras en la talla que estemos realizando. Puntos de luz artificial situados por encima de nuestra cabeza lo suficientemente juntos para que no produzcan juegos de sombras y con una pequeña visera para eliminar las molestias, dan un resultado excelente. Es aconsejable en una primera fase realizar la planificación luminosa con un mínimo de puntos fijos de luz, más adelante se pueden añadir puntos adicionales según se vayan descubriendo las nuevas necesidades. Si la pretensión es disfrutar con la madera, una parte importante de la aventura reside en las herramientas que utilicemos. Para equipar el taller personal hemos de comenzar por lo más básico, más adelante, con las necesidades ya se irá aumentando la dotación de herramientas. Todo trabajo en madera comienza por medición y marcación. Por tanto, se precisan lapiceros (nunca rotuladores ó bolígrafos) manchan la madera, reglas, cinta métrica, puntas de trazar, escuadras, gramiles, compases, calibrador... Es una labor delicada la del inicio del proyecto. La importancia se resume perfectamente: "Mide dos veces y corta una sola vez". En todas las fases del trabajo hay que sujetar la pieza a labrar. Por tanto, se precisan útiles de sujeción. Al principio con unos sargentos o tornillos en G será más que suficiente, más adelante habrá que plantearse la adquisición de un tornillo fijo. El tornillo fijo de banco representa una cantidad importante de dinero, así que mejor esperar a conocer nuestras necesidades y adquirir el más apropiado, siempre teniendo en cuenta que tienda a ser mayor de lo que habitualmente precisamos. Si trabajar la madera es un placer, no menos satisfacción es el que produce el empleo de la herramienta adecuada. En el mercado se dispone de una gama amplísima de artefactos eléctricos a nuestra disposición. Vale, no se pueden cerrar los ojos ante estos útiles, ahora bien, hay que tener en cuenta que las herramientas eléctricas no respetan la madera, son ruidosas y el taller debe de estar acondicionado para eliminar en lo posible la polvareda que preparan. Mucho antes de la primera instalación de un enchufe, el ser humano ya construía los más hermosos objetos y ornamentos utilizando herramientas manuales. Incluso al desarrollar un trabajo y, teniendo en cuenta que la labor es para nuestro disfrute, este, a de tener una estética. La recompensa a esta estética nos la proporciona el manejo de herramientas manuales. Para el serrado.... Serruchos de tronzar, de costilla, de hender, de calar... Para el cepillado... Cepillo de desbastar, de alisar, de contrafibra, de espaldón, el garlopín, la garlopa... Para taladrar... Taladro berbiquí, berbiquí de pecho, taladro en espiral de Arquímedes... Para raspar... Cuchillas de raspado, rasquetas... Desbastadoras... Bastrenes.... Comprender como trabajan y tener en perfecto orden de funcionamiento estas herramienta, ya es de por si un arte.
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Nuevos tiempos, nuevas ideas. En este caso club de actividades
Lecciones de madera - Lan Agrell Ambiente en una Escuela Taller
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