Xana    

 

     

      "Cuenta la leyenda escrita

      recogida de la oral,

      que nunca la Xana habita

      donde haya gente maldita

      ni otra gente por igual ...

      ¡que antes se precipita

      al centro de un manantial!" 

 La relación entre agua y poder espiritual comenzó a ser evidente durante la Edad del Bronce. De hecho, la veneración por el agua se convirtió en una señal de identidad de la religión Celta. En la mitología Celta, sólo las diosas, nunca las deidades masculinas, estaban relacionadas con el agua dulce.
 
La configuración de la Xana es de eterna juventud, llena de belleza. Habita en bosques, fuentes, ríos y cuevas. Se dice que ha sido vista peinando sus cabellos de oro, tendiendo sus blancas ropas y; por San Xuan, para ser desencantada, se aproxima a las fuentes, a ver quién la desencanta ... También se dice que ye "pequeñina y galana", de corazón noble y cantos melodiosos.

      "Era una Xana. Era bella

      como las Xanas lo son...

      Y yo vi que iban tras ella

      los mozos y la canción...

      Era verdad. Vi su huella

      después en mi corazón..." 

 

 A veces la xana está sola, pero en ocasiones lo que se nos cuenta en las leyendas es la historia de una serie de xanes que viven juntas. Junto a la afición por peinarse, les xanes son vistas frecuentemente realizando otras tareas. En muchas ocasiones están junto a las fuentes ocupadas en las labores de la colada. Mientras la ropa lavada que han tendido se seca, ellas danzan y cantan. "En las fuentes donde hay Xanas se ve en el fondo un hilo de oro. El que logra apoderarse de ese hilo y tira de él y lo devana durante muchas horas sin  soltarlo, al cabo de mucho tiempo ve salir a la Xana asida al otro extremo del hilo y desencantada ya."

 Otra de las aficiones es filar. El fusu, la rueca y les tiseres que usan son de oro y también lo son los maravillosos ovillos con los que trabajan y trabajan. Tienden los cadexos a la luz de la luna y el primer sol los vuelve de oro. Si bien el mito de la xana es de una generosidad sin par para con el humano como poseedora y donadora de fabuloso ganado y tesoros, uno de los rasgos es su costumbre maléfica de sorprender a las mujeres despistadas que amamantan, pues les xanes se dedican a sustituir a los hijos de las mujeres por sus propios hijos. La  xana se acerca a la cuna donde reposa el hijo de alguna mujer y, ante el descuido de ésta, lo  cambia por el xanín, el hijo de la xana. La xana realiza el cambio para que la mujer alimente al xanín, en detrimento del hijo auténtico. La cigua, es decir, la mano negra de azabache es el amuleto más usado en Asturias y solía ponerse especialmente sobre la madre o sobre el niño a la hora de amamantar para defenderlos del mal. El azabache fue considerado ya en civilizaciones como la egipcia como un objeto con propiedades  mágicas y existe tradición de  su extracción en nuestra tierra desde tiempos muy remotos. Pero junto a la materia mágica del azabache la cigua tiene una forma especial: se trata de una mano con el puño apretado y con el dedo  pulgar saliendo entre los dedos índice y medio. Esta forma de la cigua alude a una figura de connotaciones agresivas y sexuales y es que en Asturias hay que tener en cuenta que el gesto de cerrar el puño con el dedo pulgar entre el índice y el corazón es una acción para neutralizar los maleficios. Se cree que la cigua se rompe cuando funciona y defiende del mal a quien la lleva puesta; en estos casos es necesario poner otra para la ocasión siguiente. La cigua, muy usada hoy en día es un objeto frecuente de regalo, suele colgarse del cuello. El amuleto no  solo se utiliza especialmente en  momentos delicados como el de dar de mamar al niño, también contra el mal de ojo y contra el mal en general.

 

 El tiempo nunca es neutral respecto al mundo de la fantasía. Por ese motivo también les xanes tienen su calendario. Entre esos momentos del ciclo anual destaca con fuerza el solsticio de verano, es el momento en que salen de sus cuevas y de sus maravillosas casas en los manantiales, es cuando más hilan, cuando más se peinan y cuando más juegan a los bolos a la vista de nosotros, los mortales.  

  

 Xanina de los praos, pequeñina y nidia, que viaxaba en xarré d´oru, de la que tiraben grillos o escolancios, pente la pación rosao del alborecer. Si daquién la alcontraba, lo que yera bien difícil, quedaba somerguiáu yá pa siempre nuna galbana murnia y prestosa al mesmu tiempu, pues nenguna ayalga que-y aportare diba superar aquella acordanza en guapura, y asina, d´un paisanu ausente y señaldosu dicíase: "¡Probe!, namorólu Freba".

 

                                                Cuélebre

                                                                                                           Inicio                                   Portada

Free counter and web stats