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Serenes | |
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La vida azarosa del errante marino o del curtido pescador de bajura dan lugar a historias y casos legendarios; la peripecia del naufragio, en que en algunos casos y por maravilloso auxilio salva la vida el navegante, la isla encantada, que vino a ser la concha de una inmensa tortuga y, que decir del caso en el cual el dorso de una tremenda ballena dormida sirve de refugio; el del marino, que nada como un pez y busca en el abismo inmensos tesoros o dirige a los navegantes por buenas corrientes. Mundo de misterio y poesía el de Serenes, Tritones y Espumeros. | |
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Adivinanzas:
Pez y tiene tetas, dama y tiene
aletas y, canta muy bien. ¿Aciertas lo que es?.
Pez y tiene tetas, dama y tiene aletas; no es pescado ni mujer, entonces, ¿Qué cosa es?. Es pescado y tiene tetas, es mujer y tiene aletas; no es pescado ni mujer, entonces, ¿Qué cosa es?. En la mar hay una dama, que vive en medio del mar, que cuando ve a los hombres le dan ganas de cantar. | |
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En efecto, es bien conocida la figura de las serenas: La mitad superior, mujer, la mitad inferior, pez. Son muy hermosas. Pues bien, parece ser que allá por los principios de la Edad Media comenzó la transformación del mito alado para convertirse en marino. Todos los océanos y mares estaban habitados por estos seres y, claro, también en el Cantábrico hay hermosas leyendas de Serenes bellísimas. En Asturias, algunas Serenas son jóvenes encantadas. En otros casos la relación es tan extraordinaria que incluso llegan a tener descendencia con navegantes. También nace el desamor al descubrir la cola escamosa de la bella que se zambullía en el agua. | |
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"A la oriella la mar oyí cantar la serena. Válame dios comu canta una cosa tan pequeña." La mariña asturiana no solo esta decorada con Serenes:
Aunque de algunas criaturas ya hace tiempo que no se tienen noticias, no nos podemos olvidar de tritones como el Home Marín, mitad hombre, mitad pez.
Pataricos, que habitan en un país fantástico enfrente de nuestra costa. El Pataricu es una criatura gigantesca que solo tiene un ojo en la mitad de la frente y dotado de un olfato finísimo para detectar desde lejos a los náufragos (si son cristianos mucho mejor) suelen devorarlos crudos, según parece aún no conocen el fuego. Son guardianes de tesoros inmensos fruto de sus paseos constantes por la costa en busca de naufragios.
Los Espumeros y
Ventolinos, que son espíritus del agua de la mar. Tienen figura humana,
son muy pequeñinos, guapetones y juguetones. Son geniecillos mofletudos y
sonrosados. Cabalgan en las crestas de las olas, o tras las estelas que
dejan los buques y lanchas. Son miedosos, si se produce una tempestad
enseguida se apresuran a refugiarse en las rocas. En las mañanas
particularmente brumosas, pueden verse neblinas que flotan sobre las olas
dirigiéndose al cantil. Estas
Las necesidades de la vida moderna, las prácticas en algunos casos poco honestas con las artes de pesca, los vertidos incontrolados, las mareas de galipote... ¡Son tantas las causas!. El caso es que cada vez se hace más difícil encontrarse con estos seres marinos.
El
hombre que contaba
historias
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