|

"Y ye el Cuélebre tan
malu,
que escondíu tras les
peñes,
asusta y lleva les neñes
...
Y aunque pretendan
igualu
arreando-i con un
palu,
él dexa tras sí les señes"
... |
|
También en los mitos ástures encontramos
el dragón, la serpiente alada. El Cuélebre, que como misión
fundamental tiene la de vigilar tesoros y encantamientos. A veces, es el
encargado de vigilar a una Xana encantada. Tiene alas de murciélago,
una escama impenetrable, una monstruosa cola y emite silbidos siniestros y
temibles. Con frecuencia se relatan historias tanto de quienes
tras alguna peripecia especial consiguieron hacerse ricos gracias a los
tesoros, como de quienes inútilmente dedicaron su existencia a seguir la
pista de estas riquezas ocultas. Los tesoros, que frecuentan la
imaginación están esperando a alguien que los encuentre y los
lleve consigo, no sólo aparecen asociados a les Xanes sino también a
estas serpientes aladas, de manera que en algunos casos, Cuélebres y Xanes
comparten el secreto de estos tesoros ocultos.
Además de guardián de tesoros y cuevas, resulta ser
molesto el Cuélebre para los que viven cerca de su morada, que puede ser
una cueva, el bosque o las fuentes cavernosas. Es un ser insaciable,
siniestro y difícil de darle muerte, pues sus escamas son muy duras y sólo
es vulnerable en la garganta. En cierta ocasión, cansados los vecinos de
proporcionarle boroña para que no comiera el ganado, le dieron una piedra
al rojo para terminar con él. De similar manera unos monjes que para
no tener que alimentar al monstruo y evitar así que comiese los cadáveres
del convento, le dieron un pan con alfileres que le causaron la
muerte. Más difícil, según una leyenda es el caso de los habitantes de un
poblado que amenazados por un cuélebre deciden hacer un sorteo para
elegir la persona que ha de ir cada cierto t iempo a su cueva para que lo coma, pues es peor esperar a que
salga el monstruo destruyendo todo lo que encuentra. Le tocó la vez a una
moza que ya estaba sentada esperando junto a la cueva, cuando pasó un
cazador que acertó a matar al peligroso ser al lograr que la bala entrase
en un sitio del pescuezo donde tenía una pinta blanca y donde únicamente
era vulnerable. El recibimiento del pueblo al cazador ha sido
triunfal por haber conseguido liberar a los agradecidos habitantes de un
ser tan sanguinario y terrible.
A veces el Cuélebre se presenta formando una bola de
varias serpientes, generalmente siete. Pero cuando envejecen a lo largo de los
siglos y se endurecen sus escamas, su destino es irse al fondo del mar,
donde los viejos Cuélebres encuentran reposo y se dedican al cuidado de
fabulosos tesoros. "El Cuélebre envejece con los siglos, y entonces
las escamas se le crecen, y los ríos le rechazan, y se niega
la tierra a soportarlo. No le queda otro remedio que sepultarse en su mar,
que se nombra "mar tapada" porque se desparrama bajo el suelo... En el
fondo de este mar hay un vivero inmenso de diamantes... Y los hombres, se
cogen los diamantes con un trozo de carne y una cuerda; los diamantes se
pegan a la carne cuando toca el abismo y suben cuando ella sube, si
consiguen salvarse de los Cuélebres" |
|
"Eran cosa que cualquiera
-y hasta el cura-
repetía,
pero quien más las decía
fue siempre la molinera
...
Así, pues ya de
rapazos,
fuimos al molino a
ver...
¡Cuélebres no, pero abrazos
si que vimos, sí, y
correr
tras nosotros a
estacazos
al cura y a la muyer...!"
|