Tal vez no se trate el Busgosu de la divinidad
más popular, pero sí una de las más queridas en
Asturias. Como si los mitos fueran sueños de los pueblos, los sabios
eruditos en estos temas en muchas ocasiones los tratan como fábulas
literarias sin más sentido. Sin embargo, la realidad no puede ser tan
simplista. Los mitos responden y resumen la filosofía de un pueblo.
Un poderoso ejemplo de esta idea puede ser el caso del Busgosu. Si
bien Busgosu es su nombre más habitual, también es conocido por Mofosu,
Mogosu, Bellosu... Todo hace indicar que evoca la palabra griega boscos,
"monte de árboles". Hace referencia a emboscar, como "esconder en el
bosque". Al igual que el mito clásico "Silvano", nuestro Busgosu es el
genio de los bosques, de las montañas, de los campos... En cuyo
entorno se mueve llevando a cabo sus acciones, en definitiva, es
quien mejor cuida de nuestro entorno.
Los rasgos que se
le adjudican lo convierten en una especie de fauno teñido con matices burlones. Se le ha descrito como un solitario
del bosque, con una cabeza adornada por una gran cabellera y cuernos
retorcidos semejantes a los de cabra, las patas también semejan a las de
cabra. Su principal tarea en el bosque consiste en poner en dificultades a
cazadores y maderistas procurando extraviarlos o ahuyentarlos, no se
conoce el caso de atacarlos directamente. Si se encuentra es inútil
perseguirlo ya que es imposible de alcanzar. De todas formas, si
alguna vez nos perdemos en el bosque y nos encontramos con Él, no hay nada
que temer si nuestra intención es la de dar un paseo o tomar unas
fotos. Incluso hay relatos de caminantes solitarios que perdidos bajo nublinas, densas lluvias... y otras
inclemencias, fueron ayudados por el duende.
No todo lo que se cuenta del Busgosu es positivo, tal
vez se trate de infundíos malintencionados inventados por parte de algún
cazador que haya sufrido las consecuencias de su presencia. Lo cierto es
que hay quien asegura que como buen burlón no es muy afecto a las mujeres,
aseverando que las persigue y secuestra para llevarlas a su morada.
Incluso afirman que su abrazo sexual puede transmitir enfermedades que se
caracterizan por la palidez y la demacración.
Pequeños seres de la viesca, emparentaos col Busgosu. Mui peludos,
gordos y con rau, yeren cuasi too cabeza, de la que guañaben cuernos, ún,
dos, o tres, según l´exemplar. Dormíen ent´l mofu y nos furacos de los
árboles lo más del día y de la nueche, y salíen toos esmanaos al escurecer
y al riscar, escorriéndose alloriaos pente la foyaresca, zarapicando nos
raigaños, estampándose nos tueros. Prestábayos truñar nes ñalgues a los
que paraben a echar un pigazu nel suelu del monte, o mordigañar los
calcaños del caminante, pa guardase volao ente la xamasca. Yeren tan
bullindiegos qu´apolmonaben a tou bichu viviente, pero tanta xera a lo
xole dexábalos aína ensin fuelgu, y buscaben entós los sos requexos, onde
los garraba ensiguida´l más fondu sueñu.