Dos son los pueblos, (que no
razas) que más insistentemente se habla como los pobladores de nuestra
tierra: el Ligur y el Celta.
El mar es un elemento que sirve para unir
distintas tierras, pero también para separarlas, sobre todo si es como
nuestro Cantábrico. La historia se adorna con bellas perlas que abonan la
imaginación. Relatos de homéricos viajeros, de Ulises que a fuerza de
remar se salieron de la bañera mediterránea, porque, en comparación con la
inmensidad navegable, el Mediterráneo no es más que un charco. Barcos
púnicos que traspasarían las columnas de Hércules, cabo san Vicente, Finisterre..., en pos del lejano occidente; el jardín de Aquilón, resumen
de todas las tierras, Hibernia mítica, pero el jardín de Aquilón no
existe, no es una patria, porque sus signos perviven en muchas naciones.
Sus naturales sólo se distinguen porque tienen recuerdos comunes y el
norte como horizonte. Gracias a la leyenda, los bueyes se transmutan en
islas y los héroes troyanos como Jurys en jinetes de toros alados, que
huyen de inundaciones míticas y quedan petrificados convirtiéndose en
peñones de una lejana bahía...
En el comienzo de la Edad del Bronce, la necesidad de materias primas para la elaboración de esta
aleación, el cobre y el estaño, provoca la creación de intercambios entre
pueblos de un mar común. Las tribus miran hacia el norte, las montañas y
la orientación de nuestra costa hacen que sea así. El único horizonte del
que disponemos es el norte, la mar, el lugar del que nunca viene el Sol
pero sobre el que se alza la estrella Polar, la que permanece quieta noche
tras noche, el punto fijo y de referencia en el firmamento. Son las
tierras Ástures generosas en cobre, oro y no carentes de estaño. Esta
abundancia de cobre respecto a las zonas vecinas, el oro y mercancías de
la meseta hacen de la costa Ástur un referente marítimo en el arco
Atlántico. El intercambio de metales es una constante en la zona, el
conocimiento entre estos pueblos deriva en un origen común. Son pueblos
del substrato indoeuropeo precéltico llegados en oleadas hasta los
confines del occidente europeo. El punto álgido se sitúa entre los siglos
XI y VIII a.C. Debido a ello esta época es denominada Bronce
Atlántico.
Dos eran los tipos fundamentales de
embarcaciones: las de cuero y las de casco de madera. Las embarcaciones de
cuero, cuya capacidad marinera han demostrado varios experimentos, irían
provistas de varios remos, una o dos velas de cuero y lastre de piedras,
una capota a modo de cubierta protegía la proa contra los rociones. La
navegación era astronómica, los profundos conocimientos sobre astronomía
mostrados en los monumentos megalíticos así lo indica. La construcción de
estas embarcaciones se realizaba a base de un armazón de madera sobre el
que se colocaban pieles de buey curtidas con cortezas de roble, cosidas
entre sí y amarradas al casco con correas. Las pieles se untaban de grasa
de oveja, lo que hacía que este casco fuese impermeable. La otra opción,
las embarcaciones de madera, tienen una datación de 1.300a.C. Los barcos
de North Ferriby, construidos con madera de roble, aliso y tejo, las
tracas se unían entre sí por medio de pequeñas correas, calafateándose con
musgo. Estos barcos eran de dieciséis metros de eslora y dos metros y
medio de manga.
La presencia de los primeros pueblos
indo-europeos tiene como referencia una extraña obra literaria "ORA
MARÍTIMA", cuyo autor, Rufo Festo Avieno (siglo IV a. C.) y que usó como
fuente de información un típico relato de marineros ... "Aquí hay un
pueblo de gran fuerza , de ánimo levantado, de eficaz habilidad, dominando
a todos la pasión por el comercio. Con barcos de pieles cosidas surcan
valerosamente el turbio mar y el abismo del Océano lleno de monstruos;
pues ellos no supieron construir sus naves con madera de pino ni de acebo,
ni tampoco con el abeto curvaban las barcas como es costumbre, sino que,
cosa digna de admiración, siempre construían las naves con pieles unidas,
recorriendo con frecuencia sobre tal cuero el vasto mar. Desde aquí hasta
la Isla Sagrada hay una distancia de dos días para una embarcación ...". "
En un tiempo muy lejano, cuando la humanidad apenas asomaba su rostro en
la noche de los grandes mitos, toda la costa inmensa, desde el sur de
Portugal hasta la actual Normandía y más allá, estaba habitada por tribus
de un mismo modo de hablar y también de ganarse la vida. Era Oestrimnia.
Un día, terribles guerreros, dueños de largas espadas afiladas, lo
invadieron, parcelaron y destruyeron, fundando un mundo nuevo: como su
tótem era la serpiente recibieron el nombre de Ofiusos ...".
R.
Pujol - (París 1933). Define a nuestros antepasados los ligures como
"laboriosos, vigorosos, grandes leñadores, cazadores y valientes" y
también el mismo autor define a los celtas como "locuaces, bebedores y
atolondrados". Esta mezcla, en diferentes proporciones....Define a los
actuales asturianos...?
Estamos en los finales de la Edad del Bronce,
así va programándose el plan de medios de
vida para esta región: la mar, la agricultura, ganadería, minería y
metalurgia, curiosamente, los mismos que forman en la actualidad nuestra
fundamental forma de vida.
Por entonces esta tierra ya tiene nombre, los
historiadores están de acuerdo en este punto. Asturias nunca tuvo más
nombre que éste y que antes de llamarse así no fue llamado de otro modo.
El origen parte del río Ástura, actualmente llamado río Esla, que discurre
en su totalidad fuera del actual territorio asturiano, por tierras de la
provincia de León, y que desciende de la cordillera Cantábrica hasta
verter sus aguas en el río Duero. Ástura indica "agua" y proviene de la
protohistoria. Habría que esperar a la Edad Media para que se divulgara el
nombre supuestamente más culto de Asturias y que ya correspondía al
territorio que actualmente conocemos.
El territorio que comprendía la antigua Ástura,
limitaba al Oeste con los pueblos Galaicos, teniendo por limite el río
Navia, el pueblo de los Cántabros por el Este con limite en el río Sella y
por el Sur con los Vacceos y los Vettones, siguiendo el curso del Esla y
del Cea y terminando en el mismo río Duero.
"Es
justificado aceptar que los ligures, elemento importante de los pueblos
occidentales europeos, desplazados por los celtas, que se mezclaron con
ellos, contribuyeron a la formación de la primitiva población de Asturias
en vísperas de la época histórica".
Pero bien..., habíamos dejado a los ástures en
los finales de la Edad del Bronce en dos partes bien diferenciadas
geográficamente, la Ástura cismontana y la Ástura transmontana, de hecho
siempre hubo distinción entre ambas, constituyendo una división natural la
impresionante cordillera Cantábrica. En la ástura transmontana dos eran
las grandes tribus poderosas: los Pésicos, que se establecían entre los
ríos Navia y Nalón, su capital era la actual Pravia. La otra tribu
importante eran los Luggones que compartían los limites del río Nalón y se
extendían hasta el río Sella, la capital se sitúa en Piloña. La actual
zona occidental de Asturias, la comprendida entre los ríos Navia y Eo,
pertenecía a nuestros vecinos los galaicos, situándose la tribu de los
Albiones como pobladores de Coaña. La zona oriental de la actual Asturias,
la comprendida entre los ríos Sella y Deva estaba ocupada por las tribus
cántabras de los Orgenomenescos y más importante la de los
Valdinienses. Los Luggones han sido los que
extendieron el territorio a la Ástura cismontana. Estas tribus estaban
formadas por clanes, el clan de los Cilernugos era el que poblaba Noega,
la actual Xixón - Gijón. Es interesante recordar que estos clanes ya habitaban en
lo que con el transcurso del tiempo los romanos denominaron Castros.