Celtas

                              

 Más de una vez habremos oído hablar de los celtas, de la música celta, o habremos visto toda una iconografía de trísqueles y entrelazados atribuidos a estos pueblos. Y también, más de una vez nos habrá sorprendido encontrarnos con, a veces, discusiones acaloradas sobre el tema. Popularmente encontraremos muchos tópicos, desde los dólmenes y menhires, erróneamente identificados con los celtas, a la denominación de "música celta" acuñada por Alan Stivell, allá por los años 70, y que viene a englobar una serie de músicas del llamado Arco Atlántico, (Asturies, Galicia, Gales, Cornualles, Bretaña, Escocia, Irlanda, Isla de Man ...etc.). Lo celta goza de simpatía por idealizar ingenuamente la libertad del individuo frente al Estado opresor. La máxima expresión de esta idea está reflejada en los comics de Uderzo y Goscinny de Astérix y Obélix, peleando contra el opresor romano. Por otra parte, de vez en cuando asoman a la palestra en cualquier periódico, columna o editorial declaraciones tan patéticas como las afirmaciones asegurando que la cultura castreña es romana y que aquí (Asturias) nunca hubo celtas, "afortunadamente, puesto que eran cortadores de cabezas".

 Desde el siglo VIII al I a.C., un conjunto de pueblos denominados Celtas dominará gran parte de Europa. Casi legendaria, la cultura celta se extiende como una marea que invade recónditas parcelas con sus cerámicas, sus crisoles, sus yunques, su fuego resplandeciente bajo el fuelle alentador para forjar el hierro, uno de los nuevos modos que aquellas gentes traen. La técnica del hierro, más compleja que la del cobre y el bronce, contaba con mayor abundancia de metal y sobre cualquier otra cosa, la posibilidad de construir útiles y aperos, que transformaron radicalmente la construcción naval y la agricultura. Los hititas comenzaron a producir hierro en cantidades significativas, a partir del siglo XV a.C. En Europa continental, aparece unido a la civilización céltica, pero es a partir del siglo VII a.C. Cuando alcanza su desarrollo pleno en Europa central, los métodos utilizados apenas cambiarán en la época romana, habrá que esperar a la Edad Media para que los progresos sean sustanciales, por influencia de la India y de Damasco, con la aparición del acero. Los arqueólogos han dividido la Edad de Hierro Celta en dos grandes etapas: La primera Edad del Hierro o de Hallstatt (nombre de una población austriaca) y la segunda Edad del Hierro o de Téne (nombre de una población suiza). Cada una de estas edades se han subdividido en distintas etapas o culturas, siendo de gran importancia para la historia de Europa ambos períodos.
 Desde la Europa central, los celtas fueron empujados hacia el oeste por una serie de invasiones procedentes del sur de Rusia. De ellos aprendieron el empleo del hierro, la espada larga adaptada a la guerra a caballo, así, como el empleo del carro de combate de dos ruedas. Las migraciones se prolongan durante siglos, se trata de una marcha desordenada, practicada en todas las direcciones. Las primeras oleadas se extienden por Checoslovaquia, Alemania, Francia...y como no, la Península Ibérica. Con posterioridad atraviesan los Alpes y se instalan en la llanura del Po en la llamada Galia Cisalpina.

 
El contingente migratorio celta constituyó uno de los mayores en la historia europea, este amplio movimiento de pueblos alteró la población de las regiones donde se asentaban, no se trata del desplazamiento de un pueblo entero o de una tribu. Los grupos dirigidos por sus jefes, llevan consigo sus familias, enseres y ganado. Movidos por la aventura, en unos casos acuerdan y negocian con las tribus que a su paso encuentran, (caso de vecinos como los Ligures), en otros las espadas de hierro se enfrentan a los más débiles escudos de bronce, y sin olvidar el pillaje que realizaron en pueblos como los helenísticos. Pero, sobre todo, buscan tierras donde asentarse. Los celtas son básicamente campesinos. Dentro de su amplia diversidad de tribus y clanes no poseyeron un sentimiento solidario de nación única. Ni siquiera entre los propios galos que constituyen el núcleo fundamental. Considerado en su conjunto, no existió sino en un estado de promesa.

 Si bien, la idea que con más frecuencia se asocia el termino "invasión", es la de un ejército que se retira después del pillaje, o que destruye al vencido, incluso practicando la esclavitud con el derrotado para establecer su dominio sobre los terrenos conquistados, pero el termino es más complejo, y también ambiguo. "Invasión" puede aparecer como la lenta inmigración de un pueblo, que, al cabo de algunos decenios ha asimilado a la población primitiva, o sencillamente convive con ella. A diferencia de lo que ocurrirá más tarde con otras aportaciones, como la romana. Roma, que ha dado origen a las lenguas mayoritarias europeas, las lenguas célticas han quedado reducidas en la actualidad a dialectos muy localizados. Es en los topónimos donde se rastrean los rasgos célticos más profundos. Los ejemplos podrían ser interminables. La toponimia nos traduce la existencia de un pueblo europeo. Seria interesante acabar con ciertos mitos nacidos de un nacionalismo excesivo. He aquí algunos: consiste en creer que cada uno de los pueblos actuales corresponde "puramente" a una de esas invasiones. No es así. Del mismo modo que algunos historiadores franceses creen ver en la derrota de los galos de Vercingétorix en Alésia (52a.C.) "La más grande catástrofe de nuestra historia". Al igual que los romanos designaran "galos" de un modo erróneo a toda una amplia comunidad humana, que se llamaba a sí misma celta. Y claro está, la teoría, en este caso de historiadores alemanes, que pretendían que los celtas eran germanos. Los celtas estaban movidos por una idea conquistadora, pero alejados del concepto de "nación celta". La anarquía de esta cultura céltica no impide los rasgos comunes en la estructura social, política y religiosa. La principal característica de esta civilización era la del ser oral. Y es esa tradición oral la que atravesó los siglos, y más particularmente, donde la implantación fue más fuerte.
 Mucho de lo que sabemos sobre la sociedad y sus costumbres nos ha llegado por escritores procedentes del Mediterráneo clásico, para quienes las personas que ellos llamaban "Galate", "Keltoi" o "Celtae" eran unos bárbaros fascinantes, aunque demasiado temerarios. Los observadores extranjeros fueron sorprendidos por la loca valentía de los guerreros celtas, y lo que ellos describieron como una predilección por combatir. Incluso fuera del campo de batalla, los celtas poseían un entusiasmo que dejaba huella en los visitantes procedentes de un mundo clásico más moderado. Los escritores clásicos rara vez mencionan el increíble legado de información recogido a través del arte oral, ni la lógica o la belleza de los manuscritos celtas. Por supuesto, no tenían conocimiento del lenguaje celta, por lo que carecían de habilidades poéticas y los manuscritos eran indescifrables para ellos. Para los griegos y romanos, todos los celtas eran individuos intrigantes pero, sobre todo, bárbaros y personas sin civilizar, individuos unidos, en definitiva, por una causa común: la guerra. Así se creo una imagen simplista del mundo celta. Ahora, gracias a la moderna, y en algunos casos independiente arqueología, conocemos que esta cultura dio lugar a la existencia de un grupo complejo y variado de sociedades, más que un grupo homogéneo de individuos. Las costumbres sociales y religiosas varían en las tierras celtas que, por el año 350 a.C., se extendieron desde el Atlántico hasta Turquía.

       Huellas Celtas en Asturias

 La arribada céltica a las costas occidentales de la península Ibérica fue rápida, los gentilicios que aún perduran así lo demuestran. Perteneciendo a la primera Edad del Hierro. Como ejemplo tomemos el nombre de la actual Gijón. Una xiga, una piedra pequeña, y una piedra grande es un xigón: así nació el nombre de Gijón (Xixón), nacida en una peña. Gijia o Gijio para los romanos y Noega para los clásicos (Estrebón, Mela, Plinio, Ptolomeo...) y actualmente identificada con el castro de la Campa Torres; Schulten la paraleliza con Noeciúm (Bélgica). Asimismo, los pobladores de este asentamiento, los Cilúrnigos (caldereros) son conocidos merced a la epigrafía y este es nombre céltico.

 En Asturias, la civilización céltica dejó constancia de habilidosos mineros, herreros, constructores, ganaderos, artesanos, comerciantes con amplias conexiones vecinales e internacionales y, como cuentan los autores clásicos, guerreros temerarios. La religión celta creía en profecías, magia y en la transformación del simbolismo de la naturaleza. Las cerámicas, las maderas, los metales fueron decoradas con sorprendentes diseños geométricos de sencilla factura. Los artesanos copiaron prestigiosas piezas importadas de afuera, como jarras de Ática y  adaptaron los motivos para satisfacer los gustos propios. Las tierras  limitadas, la inmensidad del océano, el cielo infinito, la naturaleza..., fueron  santificadas y convertidos en un elemento primordial de sus ritos, la respuesta artística natural fue imaginativa. Uno de los elementos más importante y recurrente en el arte fue el uso de tríos, que pueden ser mostrados de forma simbólica con un triple diseño, o de manera más importante, como triadas.

 Antes de la llegada del cristianismo, los Ástures rendían culto a los antiguos dioses. Montes y ríos eran consagrados a Deva, Taranus gobernaba las tormentas y protegía a los guerreros en las batallas, los  bosques y las bestias estaban bajo los cuidados del astado Cernunnus; Lug, el resplandeciente, contemplaba la vida de los primitivos pobladores de Asturies. Estos pueblos aportaron hermosas leyendas, mitos, que de un modo popular el pueblo fue conservando de generación en generación. Les Xanes, los Trasgos y Diaños enredadores, los Cuélebres guardadores de tesoros y doncellas  encantadas, el Nuberu que no encuentra donde descargar su tormenta, las noches mágicas de San Xuan, les Serenes, les Llavanderes, la temible Güestia, el Pasadiellu... Son muchos los seres y las gentes que ha dado lugar a esta mitología asturiana. Durante muchos siglos perseguido este universo de, "superstición", por los organismos administrativos y particularmente religiosos. En el siglo XVIII, el Obispo González Pisador, trataba de elaborar en unas "Constituciones Sinodales del Obispado de  Oviedo", las bases para erradicar la "libertad de las costumbres sexuales de los asturianos de la época, y el paganismo en el que vivían". Trasfondo pagano, que aún puede verse en oraciones y conjuros de carácter supuestamente religiosos para protegerse del rayo, la niebla, las mordeduras de culebra, enfermedades, protección del ganado..., Nuestra mitología actual es el fruto de todos los avatares e intentos por erradicar los antiguos cultos y que solamente consiguieron modificarla en la mayor parte de los casos.

 En este mundo sin caracteres para ser representado de forma escrita, los símbolos eran la forma de comunicación. Hay una gran variedad que están relacionados con los cinco primeros números, que les ofrecen un significado mágico. También hay símbolos relacionados con el mundo vegetal, los árboles, tan importantes para esta cultura y por supuesto los símbolos representando animales. Para los Celtas, los animales están relacionados con la fertilidad y la vitalidad. Los símbolos animales expresa el bienestar físico de la tribu.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pájaro -

 Son símbolos de libertad. Representan el alma en su vuelo espiritual hacia el más allá.

 Jabalí -

Representa el coraje y la fortaleza. Es también símbolo de abundancia.

Toro -

Símbolo de virilidad y soberanía, representa el poder y la conquista.

Perro -

 Está relacionado con el mundo de los muertos, pero a veces aparece en el regazo de las diosas simbolizando la vida doméstica.

Águila -

Eran aves temidas y respetadas, pues siempre estaban relacionadas con los dioses de la muerte. Cuando sobrevolaban el lugar por donde pasaba un ejército, significaban la victoria.

Cuervo -

Relacionados con el espíritu de las diosas de la muerte y la guerra. Antes de la batalla, eran presagio de matanza.

Caballo -

Son animales sagrados, relacionados a muchas diosas como Epona, Macha y Rhiannon. Son símbolo de fertilidad y eran respetados por su velocidad y vigor sexual.

Dragón -

Están relacionados con la energía de la tierra. Simbolizan los problemas y son presagio de guerras y esterilidad.

 

                        Salmón -                                                                                                                        Es una figura íntimamente relacionada con la sabiduría. Cuenta la leyenda, que "El Salmón del conocimiento" había comido las nueve avellanas de la sabiduría, que habían caído del árbol del conocimiento. Aquél que fuera capaz de pescar y comer ese salmón, alcanzaría todo el saber del mundo.

Gato -

Aparece como el guardián del más allá.

Serpiente -                                                                                                                Representa la naturaleza cíclica de la vida. Se hacía conocedora de todos los secretos de la tierra y poseedora de su fuerza vital.

Ciervo -

Está relacionado con algunas diosas de los bosques. Sus cornamentas evocaban a los señores del bosque.

 

 

Mirlo -

Es un ave de personalidad muy engañosa, pues en mitología no es tan inofensivo como parece.

 

 

Grulla -

Era un pájaro de mal agüero.

 

 

              

                                                                Roma

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